· Polietileno de alta densidad (PEAD)
Es muy estable en ambientes interiores, donde no está expuesto a radiación UV. Puede durar décadas sin degradarse, ya que no reacciona fácilmente con la humedad y es muy resistente a los productos químicos comunes.
Aunque resiste bien la humedad y la intemperie, los rayos UV lo degradan con el tiempo, volviéndolo quebradizo y provocando su decoloración. Con aditivos UV, puede alcanzar los 10 – 15 años en exterior.
· Polipropileno (PP)
Mantiene su flexibilidad, forma y color durante décadas. Resiste bien el impacto y la fatiga mecánica en ambientes interiores.
El PP es muy sensible a los rayos UV. Si no tiene estabilizantes, se degrada rápidamente. En versiones tratadas para exterior, puede durar hasta 5–10 años, pero sufre más que otros plásticos frente al sol.
· PVC (cloruro de polivinilo)
Es especialmente duradero frente a la intemperie y el agua. Se emplea en carpintería exterior, canaletas, sistemas eléctricos o sanitarios ya que no se degrada con el tiempo ni con cambios de temperatura moderados.
· Metacrilato (PMMA) y Policarbonato (PC)
En aplicaciones de interior ambos materiales se mantienen prácticamente inalterables, con gran resistencia a impactos (especialmente el policarbonato) y sin perder transparencia.
El policarbonato es sensible a los rayos solares, pero casi siempre se fabrica con una capa protectora UV. Con esta protección, puede resistir entre 10 y 20 años al aire libre sin amarillear ni romperse. Sin tratamiento, tiende a perder el brillo y la transparencia en pocos años. Ocurre lo mismo con el metacrilato.