El tratamiento anti-UV es una capa protectora que se aplica al metacrilato o al policarbonato para bloquear la radiación ultravioleta. Sin esta protección, estos plásticos tienden a volverse amarillentos, quebradizos y perder transparencia con el tiempo.
En el caso del policarbonato, por ejemplo, su resistencia al impacto es excelente, pero sufre una degradación acelerada si no se trata adecuadamente para uso exterior. Las placas de policarbonato compacto o celular suelen venir con una capa coextruida de protección UV. Esto significa que durante el proceso de fabricación se fusiona una fina capa de material con filtro UV sobre una o ambas caras de la lámina. Esta capa actúa como un escudo que bloquea la radiación ultravioleta y protege el núcleo del material.
El metacrilato (PMMA), a diferencia del policarbonato, ya posee cierta resistencia natural a los rayos UV. Sin embargo, para aplicaciones exteriores exigentes, hay láminas donde el filtro UV se incorpora directamente a la mezcla del material antes de formar la placa. Esta opción ofrece una protección uniforme en toda la pieza, evitando el deterioro tanto en superficie como en el interior.
En ambos casos, los tratamientos anti-UV bien aplicados pueden extender la vida útil del material a más de 10 años, conservando sus propiedades ópticas y mecánicas.